Buen polvo, buen parto

Buen polvo, buen parto

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Un ser empieza a existir justo en el momento en que una mujer y/o un hombre lo desean. El nacimiento entonces, no es el inicio del “existir” de un ser humano, empieza mucho antes. El parto es la culminación de esa relación sexual en la cual fue concebido ese ser.

Creo firmemente, que un buen polvo termina en un buen parto.

¿Y por qué dudarlo? ¿No es en el parto donde culmina realmente esa relación sexual?

Pero esto va mucho más allá de la relación sexual en sí…

La relación sexual es mucho más que lo que hacemos en la cama…mucho más allá de las posiciones, de cuánto duramos, de lo intenso de nuestros orgasmos…el sexo es miradas, es cómo te toco, lo que siento cuando estoy a tu lado, el cómo me saboreo la vida. El sexo es la conexión física, emocional, mental y espiritual que tenemos con nosotras mismas y con nuestra pareja.

A partir de esto, si una pareja tiene un” buen polvo” comprendido como una “conexión profunda” entonces la pareja se dirige al acto de parir de forma armónica, placentera y un parto de profunda conexión entre estos dos seres que hacen el amor al mismo tiempo que están pariendo. Estando o no juntos físicamente en el momento del parto, ya que la conexión profunda nos permite ESTAR con la otra persona aún cuando la distancia física sea un impedimento.

El cómo pares, el cómo manejas las contracciones, el cómo te disfrutas el parto, el cómo terminas de parir tiene una relación directa de cómo han sido tus relaciones sexuales con el ser que has concebido ese bebé, cómo han sido tus orgasmos, cómo te gusta hacer el amor, cuánto conoces tu cuerpo y cuán conectada estás con cada uno de tus sentidos cuando tienes sexo.

Si conoces la forma en cómo logras tener orgasmos, seguramente podrás manejar el dolor en cada contracción.

Si has aprendido a soltar viejos patrones, viejos rencores, experiencias pasadas, seguramente podrás soltar mucho más fácil durante el parto.

Nadie puede predecir cómo será un parto, porque el parto es como el sexo mismo. Nadie sabe qué posición te va a provocar en el momento, si quieres la luz prendida o apagada, si vas a querer música, o si prefieres meterte en la bañera, si te sientes cómoda teniendo compañía o prefieres encuevarte. Nadie lo sabe, ¿o es que acaso cuando hacemos el amor programamos todo lo que va a suceder?

La única que puede saber en su interior eres tú. Y aún así, ni el sexo ni los partos los podemos predecir.

Lo que sí podemos hacer es una evaluación de cómo nos sentimos con nuestros cuerpos, si sabemos o no darnos placer a nosotras mismas, qué tipo de conexión tenemos con la persona que iniciamos esta relación sexual que culmina en el parto y sobre todo qué tan buen polvo eres contigo misma.

Porque un buen polvo, es un buen parto

 

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Venezolana. Mamá y esposa. Soy Licenciada en Educación Preescolar, especializada en Edad Temprana (0 a 3 años), instructora de Masaje y Yoga para niños. En el momento perfecto, me formé como Doula y Educadora prenatal-postnatal y hasta ahora he asistido 11 partos naturales y 1 cesárea humanizada. Soy Facilitadora de Círculos Femeninos, los cuales tienen el objetivo de informar y orientar a las mujeres en todas las etapas y ciclos de vida: menstruación, relaciones sexuales, embarazo, parto, puerperio y menopausia. Columnista de Todo En Alto Soy 100% empoderamiento femenino y 0% feminista.