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Los semirarios fueron organizados por el Centro de Estudios de la Ciencia del Ivic. Foto Marié FuzeauLa transformación del paisaje, la aparición de nuevas condiciones socio – económicas, el abandono de los campos junto a la concentración poblacional en las ciudades forman parte de las modificaciones que introdujo la explotación petrolera en Venezuela.

Sin embargo, otros cambios introducidos por la extracción del hidrocarburo no resultaron tan obvios. El inicio de las operaciones del pozo Zumaque I en 1941 trajo consigo la instauración de la llamada “cultura del petróleo”, producto de la política institucional pensada e instaurada por las compañías trasnacionales encargadas, en un principio, de esta actividad en territorio venezolano.

“Un sistema neocolonial de valores fue reproducido por las empresas estadounidenses, proyectando una cultura homogénea que evitara conflictos y que se valía de ciertos elementos venezolanos para captar la atención de la población”, explicó la estudiante tesista y miembro asistente del Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Vera Sanoja.

Para arraigar estos patrones en la sociedad se construyó e introdujo en el imaginario colectivo la idea del progreso y  el desarrollo del país asociado a la actividad petrolera. Edificar este mito y enraizarlo en la cultura fue posible a través del uso de herramientas divulgativas, encargadas de transmitir los valores necesarios de la sociedad capitalista.

“A través de los órganos informativos distribuidos en los campos petroleros se comenzó a controlar la subjetividad de las comunidades aledañas, resquebrajándose la identidad de los habitantes para imponer una cosmovisión nueva”, afirmó la estudiante.

El trabajo de grado de Sanoja para obtener el título en Sociología de la Universidad Central de Venezuela, se realizó bajo la tutoría de la investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), María Victoria Canino. Parte de los resultados de este estudio fueron presentados en el seminario “Decolonizando el metarrelato de la cultura del petróleo”, dictado en la institución.

En la investigación se analizó la revista El Farol como órgano de difusión de la Creole Petroleum Corporation. La publicación tuvo presencia desde 1939 hasta 1975 y principalmente trataba tópicos relacionados con la actividad petrolera, el progreso y desarrollo, la importancia del trabajo productivo, la industrialización y la tecnología.

La información trasmitida a través de las herramientas divulgativas proponía una cultura única nacional, alejada de los regionalismos, y que separaba claramente al sujeto de la naturaleza, al considerarla un recurso de explotación fundamental para el crecimiento económico de las naciones.

La estrategia planteaba reproducir mensajes para legitimar la gestión extranjera del hidrocarburo en suelo venezolano y promover a un individuo adecuado a la situación. Este escenario facilitó el desplazamiento de parte de las decisiones políticas y económicas nacionales a las corporaciones extranjeras.

Modificar la cultura del petróleo establecida implica desmontar los patrones de conducta homogéneos y sustituirlos por modos de vida alternativos, capaces de reflejar la heterogeneidad del pueblo venezolano, según se propuso en el seminario. Este proceso requiere construir otras narrativas que permitan el tránsito hacia una sociedad post – rentista.

“Estamos anclados a un patrón civilizatorio que, como hemos visto a lo largo de la historia, fomenta crisis económicas de forma cíclica. La idea que se propone es ver el tema con otra mirada, una manera más nuestra”, indicó Sanoja.

El seminario, ofrecido en la Sala Olga Gasparini del Centro de Estudios de la Ciencia del Ivic, pertenece a un ciclo de cuatro conferencias organizadas para denunciar y exponer los rasgos de colonialidad enraizados en la cotidianidad de los venezolanos.