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José Antonio Kelly presentó los resultados de sus investigaciones. Foto Marie FuzeauEl ritual ha sido estudiado desde hace una década por el investigador venezolano de la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil), José Antonio Kelly

 

Las metáforas y la estética lingüística del idioma yanomami cobran vida cuando el Sol cae. Durante los llamados diálogos ceremoniales, este grupo indígena hace gala de los recursos del lenguaje para hacer intercambios y comunicarse con otras comunidades.

La estructura de la conversación nocturna, las características del encuentro y la poesía empleada han sido tema de estudio desde hace una década para el investigador de la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil, José Antonio Kelly, quien presentó sus resultados y experiencias durante un seminario dictado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

“Este diálogo es el ápice de las artes verbales yanomami, es el momento más poético y político de su lengua. Para ellos los temas más importantes deben hablarse de esta forma, a través de metáforas”, explicó Kelly.

En el ritual se van alternando miembros de la comunidad para articular la conversación que se da entre dos individuos. Por lo general, son los jóvenes los que inician la jornada, mientras que los ancianos – con más experiencia- son reservados para los últimos momentos de la ceremonia. Es en esta última etapa donde se buscan los recursos lingüísticos más estéticos.

“Los jóvenes suelen entablar la comunicación de una forma más clara y llana. Ellos son los encargados de poner en relieve los posibles conflictos generados o defender los intereses de su pueblo. Los ancianos, por el contrario, se valen de un lenguaje mucho más rico y plagado de metáforas que busca sellar alianzas y acuerdos, por lo que se hace difícil su estudio y traducción”, precisó el investigador venezolano invitado al Ivic por el Laboratorio de Ecología Humana del Centro de Antropología del instituto.

Durante estas ceremonias se hace referencia continua a los territorios ocupados por los pueblos y las metáforas, por lo general, guardan relación con aspectos de la flora y fauna características de las regiones.

La práctica de estos diálogos es una actividad que demanda un esfuerzo físico importante y un manejo avanzado de la lengua, pues uno de sus propósitos es confundir al interlocutor y lograr mejores referencias lingüísticas.

Los yanomami habitan en las selvas tropicales, sabanas y montañas pertenecientes a la frontera entre Venezuela y Brasil. En territorio nacional se cuentan 9.400 individuos agrupados en 220 comunidades y que ocupan alrededor de 45.000 km²  de extensión, según los datos recabados por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2011.