La Loba

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Mucho se ha escrito acerca de la mujer “que sale a trabajar”… Esa mujer, que por distintas razones ha tenido que teñir de rojo su atuendo casto, virgen y puro; para en vez de quedarse inventando “quehaceres” del hogar, ha tenido que incluirse en las gordas carpetas de CV de “x” empresas de la ciudad.

Mujeres que dan pecho, hacen un buen desayuno a las cinco de la mañana e incluso, viajan por las calles sobre 15cm de tacón…Mujeres que se enorgullecen porque hacen millones de tareas al mismo tiempo, que recuerdan aquellas mujeres que revolucionaron el centro del Universo para exigir sus derechos, primeros pasos que marcaron historia para dejar guindados los delantales de cocina y envolverse en trajes con botones y pantalones bien ajustados; y así, buscar las mismas oportunidades que nuestros hombres.

Aquellas mujeres, por cierto muy feministas, lograron ese primer paso hacia la “no castración femenina” y cuando utilizo el término “castrar”, no sólo me refiero a la castración del órgano sexual femenino; también comprende al conjunto de prendas y accesorios humanos que funcionan igual que el proceso fisiológico de respirar, como por ejemplo la castración emocional, mental y espiritual. Cualquiera que sea el tipo de castración, nos asfixia. La castración femenina, priva a toda mujer de respirar desde sus ovarios, desde su creatividad, desde su pasión, desde su “ser loba” con su vida.

Clarissa Pinkola Estés en su gran obra literaria “Mujeres que corren con los lobos”, pacta una similitud entre los lobos y la naturaleza femenina. Me inspiro en su obra para poner un granito de arena en ese gusanillo que se mete en nuestras cabezas cuando empezamos a reflexionar acerca de qué somos, cómo es nuestra naturaleza, qué camino estoy eligiendo y cuántas veces al día corro, olfateo, saboreo y protejo mi vida…como lo hacen los lobos. Dentro de cada mujer, existe una loba…una loba que anhela correr, olfatear, para así decidir el camino que debe recorrer (llamada por muchos: intuición), un anhelo “loco” de despeinarse, vivir apasionadamente y desde sus ovarios.

Pues bien, creo que casi hemos logrado eliminar la “castración femenina” y recalco el “casi”, porque hoy en día, salimos a trabajar en un muy buen porcentaje, pero ¡ups!, ahora muchas pueden estar dentro de un peor caso de “castración femenina”.

chicas, ¿Cuántas de ustedes llevan a cabo un oficio que no les gusta? ¿Cuántas estudiaron una carrera por presión familiar? ¿Cuántas detestan que llegue el día lunes? ¿Cuántas llegan a sus camas a soñar con lo que hubiesen querido hacer y ser pero que por “x” o por “y” no lo pudieron, mejor dicho, no actuaron desde los ovarios para hacerlo realidad? ¿Cuántas miran el reloj cada cinco minutos cuando saben que se acerca la hora de culminar el horario que les exige el jefe? ¿Cuántas están casadas pero aburridas de su compañero? ¿Cuántas se casaron porque ya les tocaba casarse por la edad que tenían? ¿Cuántas dejaron de seguir su intuición y se dejaron llevar por la presión social y familiar para dejar de darles pecho a sus hijos? ¿Cuántas nos castramos a nosotras mismas?

¿Qué anhela realmente nuestra loba interna?

¿Qué es lo que amo? ¿Qué amo hacer?

Nuestra loba busca instintivamente regresar a su hogar. Ese hogar que se guarda en el alma de toda mujer. Toda loba, toda mujer es creativa, corre riesgos, es una enamorada empedernida de la vida, porque ella es creadora de vida, de ideas, de proyectos, es guardiana de su esencia vital: vivir con pasión.

El día que confundas un miércoles con un domingo, que no te recuerdes lo que es “aburrirse” en el trabajo, que no sientas que lo que haces es un trabajo sino un proyecto de vida, una pasión, un estilo de vida; que tu cuerpo, mente y espíritu estén profundamente conectados con tu día a día laboral, que entiendas que el ser “emprendedora” no significa montar un negocio y nada más, sino trascender, hacer la diferencia en la sociedad y más aún entiendas, que el ser una loba emprendedora, comprende también ser negociadora con tu vida personal, astuta, objetiva y a la vez intuitiva con el compañero que eliges para compartir tu vida…es ahí, donde podremos salir a las calles con una sonrisa que nace desde nuestras entrañas, desde nuestro vientre…

A aullar chicas…

 Y recuerden: no somos mujeres feministas, somos mujeres femeninas, Diosas y Creadoras de nuestro propio destino.

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Venezolana. Mamá y esposa. Soy Licenciada en Educación Preescolar, especializada en Edad Temprana (0 a 3 años), instructora de Masaje y Yoga para niños. En el momento perfecto, me formé como Doula y Educadora prenatal-postnatal y hasta ahora he asistido 11 partos naturales y 1 cesárea humanizada. Soy Facilitadora de Círculos Femeninos, los cuales tienen el objetivo de informar y orientar a las mujeres en todas las etapas y ciclos de vida: menstruación, relaciones sexuales, embarazo, parto, puerperio y menopausia. Columnista de Todo En Alto Soy 100% empoderamiento femenino y 0% feminista.