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Actividades al aire libre benefician el aspecto físico, social y emocional de los pacientes con lesiones cutáneas

“La psoriasis no es contagiosa, no se pega por el contacto físico, no es infecciosa”, recalcó la dermatóloga Lucila Orta, antes de exponer que educando a familiares y pacientes es posible incorporar a los afectados por esta enfermedad de la piel, a actividades habituales que les evite el aislamiento que podrían conllevar a más depresión y exacerbación de las lesiones cutáneas.

La psoriasis es una enfermedad de la piel que afecta a las personas  en términos de imagen, estilo de vida y relaciones interpersonales, debido al impacto emocional y sicológico que causan las marcas en el cuerpo. Muchas veces quienes tienen esta condición se sienten avergonzadas y estigmatizados por la sociedad, abandonan sus pasatiempos favoritos y se retiran de su círculo social como medidas protectoras, sin darse cuenta, de que están agravando la enfermedad.

“Las actividades al aire libre benefician al paciente, desde el punto de vista recreacional como de salud, favorecen su estado físico, social y emocional. Pueden realizar cualquier tipo de actividad recreacional y deportiva: yoga, caminatas, excursiones, ciclismo, juegos de mesa; y para superar el rechazo participar en reuniones motivacionales de grupos de pacientes y de terapia ocupacional”, agregó la especialista.

Origen autoinmune

Esta enfermedad inflamatoria de la piel es de origen inmunológico, se presenta cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca, inflama o destruye tejido corporal sano, con importantes, aunque no determinantes, implicaciones de transmisión hereditaria. Este trastorno puede aparecer en forma repentina o lenta, con periodos de remisión y reactivación. Cualquier persona puede presentarlo y comienza a manifestarse entre las edades de 15 y 35 años.

Las células cutáneas normales crecen en lo profundo de la piel y suben hasta la superficie aproximadamente una vez al mes. Cuando una persona tiene psoriasis, este proceso ocurre demasiado rápido, cada 3 ó 5 días, causando la acumulación de las mismas.

“El principal síntoma de la psoriasis es la presencia de placas eritematosas, con descamación perlada ubicadas en áreas del cuero cabelludo, codos, rodillas, región lumbosacra; sin embargo, pueden estar presente en cualquier zona, afectando también las uñas y regiones palmo plantar”, señaló Orta.

Sin miedo a la luz

El objetivo de los tratamientos aplicados busca controlar los síntomas y prevenir una infección. La galena detalló que muchas veces al mejorar las lesiones la piel recupera su aspecto normal, en otros casos el uso de productos tópicos por largo tiempo provoca la aparición de estrías y adelgazamiento del tejido cutáneo, también es posible presentar manchas pigmentadas residuales al proceso inflamatorio.

La dermatóloga mencionó que en un alto porcentaje de pacientes la luz solar, en forma controlada y a las horas adecuadas, puede mejorar las lesiones de psoriasis por el efecto de los rayos ultravioleta. Su recomendación es  evitar la exposición entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde.

Para reforzar la parte sicológica, sugiere Orta fomentar la participación de las personas y familiares en las asociaciones de pacientes con psoriasis. Aunque no existen muchas en Venezuela en estos grupos se pueden conocer testimonios, intercambiar ideas y aclarar dudas en relación con la enfermedad.