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unnamed (3)La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera. Generación Protagonista es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. María Gabriela Rodríguez como jefe de la fila de Flautas sobresale aún con una figura menuda y delicada. Está consciente del reto diario que significa mantener el elevado estándar de calidad artística y de entrega característico de la OSV. La primera mujer en lograr ese cargo nos cuenta su historia, sus pasiones y cómo lograr el éxito con voluntad y mucha fe en un porvenir que siempre será mejor.

Una María Gabriela niña soñaba con tocar el Oboe, pero el destino le tenía reservado otro instrumento, más pequeño, más acorde con su contextura. Sus manos pronto se adueñaron de la flauta y en sus acordes tan melódicos, coloridos y sugestivos, encontró la razón de su vida.  Su profesor Engels Gómez en la Escuela de Música Blanca Estrella de Méscoli en San Felipe, Edo. Yaracuy, la iniciaría y luego, bajo la tutela del profesor Víctor Rojas continuó en  el Conservatorio Superior de Música Simón Bolívar, completando sus estudios profesionales en el Instituto de Estudios Musicales (IUDEM), donde obtuvo la Licenciatura en Música mención Ejecución. Fue primera flauta de las orquestas sinfónicas Juvenil de Caracas y Gran Mariscal de Ayacucho.
Caraqueña de nacimiento, la hoy solista de la fila de Flautas de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, ostenta una trayectoria artística sólida, demostrando una versatilidad tanto como músico, directora y docente, tres áreas que ama y domina a plenitud. Actualmente es la Directora Artística de la Orquesta Nacional de Flautas de Venezuela (ONF), profesora en la Academia Latinoamericana de Flauta, perteneciente al Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela y profesora en la Escuela de Música Mozarteum Caracas.
Entre sus logros destaca un Grammy Latino en el 2010 por su participación en la colección de discos Tesoros de la Música Venezolana de Ilan Chester. Fue ganadora del Tercer Premio en el Festival Aldemaro Romero celebrado en Caracas en 2004. En el ámbito de la dirección se ha destacado por su trabajo en el campo de la música tradicional venezolana, con reconocidos artistas tales como el flautista Luis Julio Toro, los cantantes Cecilia Todd y Rafael El Pollo Brito y Los Vasallos de Venezuela.
En 1997 fue invitada al VII Festival de la Mitad del Mundo en Quito, Ecuador. En ese mismo año, le fue otorgada la beca Patty y Gustavo Cisneros de la Fundación Mozarteum de Venezuela que le permitió asistir al curso de verano Aspen Music School en Aspen, Colorado (USA). Así mismo ha impartido clases en diversos festivales y seminarios  de flauta en Venezuela junto al reconocido maestro José Antonio Toñito Naranjo. En enero de 2013 fue invitada por el maestro Marcelo Álvarez a dictar clases en el Campamento Musical Bariloche, en la Patagonia-Argentina, donde también dirigió el ensamble de flautas del curso con gran éxito.
Actualmente, María Gabriela Rodríguez comparte su tiempo escaso, siempre está entre ensayos y clases, con su perrita pinscher -llamada Tiki- y así se ayuda a estar en equilibrio en una ciudad tan bulliciosa y agitada como Caracas.
Este año, María Gabriela Rodríguez celebra el XX Aniversario de la Orquesta Nacional de Flautas de Venezuela y el concierto central será el próximo jueves 28 de mayo a las 7 p.m. en el Teatro Chacao. Más 50 flautistas en escena festejarán tan importante fecha junto al  trío Pabellón sin Baranda, agrupación integrada por el flautista Javier Montilla, Pedro Vásquez (cello) y Orlando Cardozo (cuatro), el ensamble vocal Musicantes de Caracas dirigido por Kodiak Agüero y el Ensamble de Flautas del Núcleo San Agustín. Temas como Curruchá, Viajera del Río, Aquel Zuliano, el sangueo Los Lindos Canarios y el mosaico llamado Canciones de Simón, el cual recoge algunas de las canciones más emblemáticas del maestro de la tonada, Simón Díaz, así como la obra Flauta de Tambora, compuesta por el multi-instrumentista Lester Paredes especialmente para la ONF. La OSV les invita pues a disfrutar de un extraordinario y colorido concierto.

unnamed (4)Prensa OSV: ¿QUÉ SINTIÓ POR PRIMERA VEZ CON RESPECTO A LA OSV?
MGR: “Mi primer encuentro con la OSV fue tocando la primera flauta en el ballet El Cascanueces como músico extra en diciembre del 2001. En ese momento yo era la flautista principal de la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, llamada cariñosamente “la Ayacucho”. Fue una experiencia muy emocionante, pues yo nunca había tocado el ballet completo y es realmente una música maravillosa. Además recibí la asesoría del maestro Glenn Egner, quien era el Solista de Flauta en ese momento y me esforcé mucho en hacer un buen papel. De esta incursión surgió el ofrecimiento por parte de los directivos de la OSV para asumir el cargo de Solista Asociado, el cual acepté gustosamente”.

Prensa OSV: Cuéntanos sobre tu ingreso. ¿Que implicó para ti a nivel de ejecución y emocionalmente? 
MGR: En ese momento para los solistas de vientos no se hacían audiciones. El proceso se basaba en conocer al músico en plena acción, por eso era tan importante hacerlo bien. Cuando recibí la invitación de la OSV para hacer El  Cascanueces yo no tenía idea de que ellos estaban en la búsqueda de una primera flauta, pero me esforcé igual, porque quería dejar una buena impresión y además estaba tocando con unas leyendas, con los maestros que hicieron la escuela de los vientos maderas en Venezuela. Esa experiencia me mostró que no hay límites cuando se quiere alcanzar un objetivo”.

Prensa OSV: Cuándo te enteraste de que habías ingresado a las filas de la OSV, ¿Qué sentiste y/o pensaste? ¿Qué dijeron familiares y amigos? ¿Cómo fuiste recibido? 
MRG: “Cuando recibí el ofrecimiento formal para ser parte de la fila de flautas como Solista Asociado, sentí una mezcla de emociones muy fuerte, pues era algo que no me esperaba, no tenía planteado irme de la Ayacucho, a pesar de que estábamos pasando por una crisis económica muy fuerte. Por otro lado, personalmente, estaba atravesando por un momento físico y emocionalmente muy difícil, pues en el año 98 me diagnosticaron una distonía focal que comprometía el buen funcionamiento de mis dedos anular y meñique de la mano izquierda y es una condición irreversible, lo cual me afectó mucho, pues no sabía si podría seguir tocando ni cuál sería mi futuro como instrumentista. Sin embargo, me empeñé en buscar la manera de mantenerme activa y en el mismo nivel técnico con mucho éxito. Por otro lado, me sentí halagada, pues me di cuenta de que mi trabajo había sido de calidad y que me habían considerado para tocar con la mejor madera de las orquestas sinfónicas de Venezuela y con la orquesta con más tradición de Latinoamérica. Por supuesto, recibí muchas felicitaciones y fueron muy amables en La Sinfónica cuando comencé a trabajar en enero del 2002. Era una responsabilidad muy grande, pues finalmente estaba en las grandes ligas de las orquestas venezolanas, además de ser la primera mujer en ocupar ese cargo en la fila de flautas”.

Prensa OSV: ¿Qué significa ser miembro de la OSV?
MGR: “Es motivo de orgullo pertenecer a una institución que es pionera de las orquestas venezolanas. Es una responsabilidad muy grande, pues hay que seguir realizando un trabajo de alta factura para dar continuidad al proyecto de quienes nos han precedido. A la OSV le agradezco además, el hecho de que me ha permitido explorar otra faceta como lo es la dirección orquestal. He tenido el enorme placer de hacer música venezolana en formato sinfónico con grandes artistas como Rafael El Pollo Brito, Cecilia Todd y los Vasallos de Venezuela”.

Prensa OSV: ¿Qué relevancia tiene el aspecto docente para la orquesta y para la cultura musical de Venezuela?
MGR: “La docencia es una labor que está íntimamente ligada a la trayectoria de La Sinfónica, pues quienes fundaron la orquesta eran principalmente maestros. Mediante la enseñanza crearon un espacio que permitió darle a Venezuela la institución orquestal más importante del entorno cultural, no sólo de ese entonces, sino de su historia contemporánea”.

Prensa OSV: ¿Qué te motiva a seguir evolucionando?
MGR: “Mis alumnos. Ellos son el motivo por el cual sigo activa”.

Prensa OSV: ¿Hay algún concierto que le haya marcado emotivamente?
MGR: “Cuando toqué el Concierto para flauta y orquesta de W. A. Mozart, bajo la dirección del maestro norteamericano Irwin Hoffman. En ese entonces él era uno de los directores habituales de La Sinfónica y yo estaba recién experimentando cómo era la rutina de una orquesta sinfónica profesional. El maestro era bastante exigente y especialmente duro con los flautistas. Él siempre me pedía que tocara más fuerte y yo aunque me esforzaba mucho no lograba satisfacer sus peticiones. Un día me dicen que voy a tocar de solista y que el director sería él. Estaba aterrada y además no entendía cómo había sucedido eso, si parecía que no era uno de sus músicos favoritos. Al final me preparé mucho para vencer la ansiedad y el resultado fue un exitoso concierto. El maestro me felicitó y nuestra relación fue mucho más cordial en los siguientes encuentros. El maestro Hoffman terminó de fortalecer mi espíritu”.

Prensa OSV: Como músico ¿Cuál es el recuerdo que atesora especialmente?
MGR: “Es difícil hablar de un solo recuerdo, pero guardo con especial cariño cuando toqué como solista el concierto de A. Khachaturian, que es originalmente para violín, pues había enfermado de dengue hemorrágico y llegué a pesar 37 kilos. El maestro Rodolfo Saglimbeni me preguntó si quería tocar de solista y yo le dije: ¡Por supuesto! Para ello tuve que trabajar muy duro, pues mi resistencia era poca y ese concierto es de largo aliento. El resultado: un concierto memorable”.