¿Por qué en ciertos niños se desarrolla la timidez y el aislamiento?

¿Por qué en ciertos niños se desarrolla la timidez y el aislamiento?

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El niño tímido, poco sociable y aislado es considerado a menudo como un “niño bueno y bien educado”

Es común observar que muchos padres no encuentran preocupante la timidez, o tendencia de aislamiento de los hijos. Es algo, que generalmente puede pasar desapercibido por lo tanto dejan que los niños vivan sin entrar en contacto con extraños o adultos y se alegran de su aparente tranquilidad o de su capacidad de permanecer largo tiempo solos.

Es de esperarse que por el ritmo de vida en que actualmente vivimos, en una sociedad donde generalmente ambos padres se encuentra ocupados en sus labores diarias, un niño tranquilo sea aceptado con mayor satisfacción que otro vivaz, amante del movimiento y de la compañía, de los juegos al aire libre más que los juegos sedentarios.

De acuerdo con la psicóloga infantil María Cervera la actitud esquiva del niño tímido frente a los extraños, la forma de esconderse, su rechazo al hablar, son tranquilamente aceptados y aprobados porque no produce a los padres enojo causado por la excesiva confianza o comportamiento de los niños extrovertidos.

El niño introvertido

Es aquel que tiene más dificultades al nuevo ambiente y a las personas desconocidas y que presenta reacciones de pánico,  rechazo a la escuela y al estudio. Se ha observado que una primera manifestación de timidez o de rechazo con respecto a los extraños se manifiesta alrededor de los ocho meses de vida. Visualizándose en señales de pánico y angustia al ver personas que no son su mamá.

Después de los tres años, el niño se muestra capaz de  tomar en consideración la presencia de los compañeros, de este modo empieza a hacer juegos con otros niños. Sólo después de los seis años, empieza a manifestarse en el niño una verdadera actitud de colaboración en el juego o en otras actividades grupales.

El ambiente familiar

Conforme con la especialista, para poder llegar a esta capacidad de relacionarse fácilmente con los demás, conviene que el ambiente familiar y las experiencias vividas en él, le hayan sido favorables.

No obstante, un tipo de relación madre-hijo demasiado rígida, provoca en el niño una incapacidad de adaptarse a la presencia de los demás, de sentirse cómodo, además en tal situación, el niño no consigue tener suficiente conocimiento y experiencia de la realidad del mundo que lo rodea y la tendencia a aislarse se intensifica en él, de igual modo en las fantasías, satisfacciones puramente imaginarias, manteniéndose así infantil, incierto y poco autónomo.

A su vez, la experiencia de una relación muy estrecha y protegida puede conducir a resultados similares. El niño excesivamente mimado, con frecuencia retenido físicamente siempre al lado de su madre siempre pronta a satisfacer sus peticiones, ayudarlo en todo, prevenir cualquier posible incidente, posiblemente no va a conseguir progresar por sí mismo y va a ser un niño que se asusta en presencia de extraños, puede que se sienta siempre muy inferior a los otros niños más autónomos y habituados a afrontar por sí solos los pequeños incidentes y problemas.

El prolongar por mucho tiempo una relación muy estrecha y protectora con el hijo, impide una sana evolución afectiva, el niño en efecto, sin su madre se siente inseguro y privado de una parte de sí mismo, aquella parte eficiente y constructiva que no posee por el hecho de que sea su madre quien siempre le sustituye.

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¿Cómo prevenir la timidez?

La Psicóloga Infantil indica que es conveniente introducirlo gradual y naturalmente en la experiencia del contacto con los demás niños y adultos, en el ámbito de la normal experiencia familiar. Conviene también que vea en los padres que tienen relaciones sociales encontrando satisfacción y no temor al relacionarse con los demás.

Por otra parte, si una madre lleva a su hijo al parque, pero tiene la necesidad de limitar en todo momento  su actividad por miedo a que haya un accidente o a que otros niños le hagan daño, el hijo pensará que acercarse a los demás es algo “malo”. De igual modo si no invita a ningún niño a pasar un rato y compartir por temor a la inevitable confusión o desorden, es probable que el niño tampoco vaya de buena gana a casa de los demás.

Es necesario que la experiencia de socialización sea bastante precoz y que no se espere el ingreso a la escuela para involucrar a los niños en cualquier experiencia en un ambiente extrafamiliar.

Cabe destacar que no siempre los “niños buenos” son los más felices y los más tranquilos, puede haber en ellos abismos de inseguridad y de incapacidad, que si no son atendidos a tiempo, pueden permanecer abiertos toda la vida.