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Isla de Aves es zona de apareamiento para las tortugas verdes. Foto cortesía Rodrigo LazoEl film de 90 minutos es el primero de su tipo dedicada a la vida silvestre en el país

 

La experiencia de investigadores venezolanos dedicados a la conservación de la tortuga verde, especie marina en peligro de extinción, será proyectada en la Segunda Muestra de Cine Documental Mérida 2015, que inició el 13 de octubre en la ciudad andina.

Verde Salvaje, considerado el primer film venezolano sobre la vida silvestre, relata el trabajo que desarrollan tres biólogos en beneficio de la especie Chelonia mydas, cuya existencia data de hace aproximadamente 200 millones de años.

Entre estos esfuerzos se encuentra la investigación científica realizada por el especialista del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Marco García, para evaluar el comportamiento de los especímenes machos de Isla de Aves. De igual manera, la producción narra la labor de los biólogos Héctor Barrios, del Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela; y Verónica de Los Llanos, del Grupo de Trabajo de Tortugas Marinas de Venezuela, quienes desde la Guajira y Los Roques, respectivamente, estudian y planifican estrategias de conservación para estos habitantes del planeta.

El film de 90 minutos será mostrado en el teatro César Rengifo como parte de las producciones documentales audiovisuales realizadas por venezolanos desde 2010 hasta 2015.

La muestra convocó a todos los realizadores del país a participar con sus proyectos desde el 13 de octubre al 17 del mismo mes. El encuentro exhibió cortometrajes, mediometrajes y largometrajes del género documental en idioma español o subtitulado al mismo. Las obras se proyectaron en espacios alternativos, comunidades e instituciones universitarias de la ciudad de Mérida y los ejes geográficos de la entidad.

El documental, dirigido por Belén Orsini, se estrenó en julio de 2014 en la cartelera nacional y recibió patrocinio del Centro Nacional Autónomo de Cinamatografía (Cnac). La cinta fue producida junto a Morocota Films, Xenon Films y Antoni Films. En ella también participan el apneísta venezolano Carlos Coste y el científico holandés, Robert Van Dam, especialista en el uso de trasmisores satelitales empleados en estos animales.

“La intención es que todos puedan conocer lo que nosotros hacemos con las tortugas verdes y las cosas maravillosas que ocurren en Isla de Aves, donde al mismo tiempo pueden haber entre 200 y 300 tortugas bajo el agua”, afirmó García.

Desde hace seis años, García visita Isla de Aves para obtener información acerca de los machos de esta especie, aprovechando la poca profundidad y el color de sus aguas que facilitan la tarea con ellos. Por lo general, los estudios con tortugas marinas se han realizado con las hembras debido a que éstas salen a la orilla para poner sus huevos, mientras que los representantes del sexo contrario no abandonan el mar en ningún momento de sus vidas.

El trabajo con los machos de la Chelonia mydas ha permitido aportar nuevos datos del ciclo de vida de estos animales, con miras a evaluar planes de conservación más eficientes. En esta dependencia federal habita la población más grande de tortugas verde de Venezuela y la segunda mayor de la zona del Caribe.

 

Embajadora del mar

La Chelonia mydas es la tortuga marina más grande de la familia Cheloniidae, según la información suministrada por el sitio en internet Wikieva de las Especies Venezolanas Amenazadas. En Isla de Aves se han registrado hembras de 1,38 metros de longitud de caparazón y un peso superior a 230 kilogramos.

Esta especie se localiza en todos los mares tropicales del mundo. En Venezuela las principales áreas de alimentación se encuentran en el Golfo de Venezuela, el Golfo de Paria, la Península de Paraguaná y los parques nacionales Morrocoy y Mochima. Asimismo, Isla de Aves es el lugar de Venezuela predilecto por estas tortugas marinas para el cortejo, apareamiento y desove.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn) estos animales se encuentran en la categoría de peligro de extinción. La principal amenaza para la subsistencia de la tortuga verde ha sido la comercialización de sus productos como la carne y huevos. De igual manera, la captura incidental en redes de pescadores artesanales ha disminuido la población.