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El cansancio excesivo y la visión borrosa pueden ser síntomas de este trastorno crónico

Si tú, o alguien a quien quieres es uno de los varios millones de personas diagnosticadas con esclerosis múltiple, sentirse impotente no es una opción. Hacer frente a esta patología es la clave para tener una vida plena. Una forma importante de actuar es aprender todo lo posible sobre esta enfermedad crónica que altera el funcionamiento normal del cerebro, los nervios ópticos y la médula espinal.

Giovanni Profeta llevaba tiempo  “peregrinando”  entre consultas médicas en busca de la causa de su sensación constante de agotamiento, molestias en la mano y una debilidad en las piernas que ocasionalmente le impedía caminar con normalidad. No fue sino en el año 2010 cuando finalmente le dieron la temida respuesta: “me dijeron que tenía esclerosis múltiple”.

Apenas recibió el diagnóstico comenzó a aprender sobre su enfermedad y comprendió que tendría que hacer cambios en su estilo de vida. Siendo una persona joven, lo más difícil para él fue tener que renunciar paulatinamente a sus actividades, debido al esfuerzo físico que implicaban. Desde el inicio, su médico tratante le indicó una terapia farmacológica, la cual fueron adaptando según su respuesta a los medicamentos.

Profeta cumplió el tratamiento farmacológico y paulatinamente comenzó a notar  mejoras en su condición, dándole un nuevo sentido a su vida.. Y con el paso del tiempo pudo volver a nadar, ir a la playa y mantenerse activo. A pesar de sus limitaciones, este venezolano ha sabido sobrellevar su enfermedad, aprendió a conocer sus límites y a mantener un balance que le permita hacer lo que más le gusta.

Esclerosis MúltipleUna guía para su vida

La esclerosis múltiple es un trastorno del sistema nervioso central que causa problemas tanto físicos como cognitivos, los cuales conllevan  un deterioro significativo de la calidad de vida del individuo y de su familia. El daño focal y difuso son los dos principales factores que contribuyen a la pérdida generalizada de neuronas, así como el deterioro físico y cognitivo

Estudios genealógicos han demostrado que los padres, hermanos e los hijos de personas con esclerosis múltiple tienen más probabilidades de presentarla. Es importante saber que cualquier persona puede desarrollar esta enfermedad. Los síntomas generalmente se hacen evidentes entre los 18 y los 45 años.

La enfermedad se caracteriza por provocar brotes con síntomas que varían de persona a persona, los más frecuentes son: cansancio, visión doble o borrosa, problemas del habla, temblor en las manos, debilidad en los miembros, pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna parte del cuerpo, vértigo o falta de equilibrio, sensación de hormigueo o entumecimiento, problemas de control urinario, dificultad para andar o coordinar movimientos. Aunque los indicios pueden desaparecer por completo, otras veces permanecen parcialmente.

Tratamiento farmacológico

El fingolimod es el primero de una nueva clase de medicamentos para el tratamiento de la esclerosis múltiple conocido como moduladores del receptor de esfingosina 1-fosfato (S1P). Este novedoso medicamento evita que los linfocitos T salgan de los ganglios linfáticos y pasen al torrente sanguíneo; de esta forma, se protege al sistema nervioso central del ataque de esas células del sistema inmunológico, una de las causas del fenómeno inflamatorio típico de la EM.

Este fármaco actúa directamente sobre la atrofia cerebral, una de las principales consecuencias de la esclerosis múltiple. Evitar la pérdida de masa del cerebro, supone frenar el  agravamiento de la enfermedad. Además del tratamiento farmacológico, hay una gran variedad de terapias complementarias que pueden ser beneficiosas tanto a nivel físico como psicológico para el tratamiento de la esclerosis múltiple, y de forma general, suponen una mejora en la calidad de vida de la persona afectada.