Hoy en día, cada vez más escuchamos términos como micropigmentación y microblading. Y es que sin duda, estas técnicas se han vuelto muy populares en todo el mundo y sobre todo, en nuestro país. ¿Pero qué son exactamente estas nuevas especialidades en el campo de la estética?

Por un lado, la micropigmentación es una técnica de maquillaje semipermanente y consiste en la implantación de pigmentos a nivel epidérmico para dotar de color y forma a diversas partes del cuerpo, siendo las más habituales los ojos, labios y cejas. Su aplicación busca embellecer, equilibrar y corregir estos rasgos faciales.

Por otro, el microblading diseña y crea cejas pelo a pelo. Es un método de rápida cicatrización y de aspecto mucho más real que el tatuaje. Se usa un lápiz y una aguja especial, depositando pigmento en la epidermis, para dibujar trazos individuales, uno a uno, que logran un efecto 3D. Está técnica es más superficial que la micropigmentación y crea un aspecto de ceja muy natural.

“Ambos métodos buscan dotar naturalidad y frescura en el rostro, tratando de evitar las interminables horas en maquillaje. Sin embargo, pueden ser armas de doble filo: así como se puede embellecer, también se puede dañar la piel, convirtiendo esa expectativa de belleza en una película de terror”, explica Raquel Díaz Casado, especialista de larga trayectoria en dermocosmiatría y micropigmentación.

Muchas veces esta pesadilla aparece cuando el operador no identifica de forma correcta a su potencial cliente y comete una serie de errores:

  • No identificar el biotipo de piel del cliente: Entre las pieles contraindicadas para realizar esta técnica, se encuentran las pieles grasas, las pieles con rosácea y las pieles maduras.
  • No seleccionar adecuadamente los pigmentos: elegir un pigmento correcto puede hacer una gran diferencia, la colorimetría, el conocimiento del color y mezclas correctas que necesita el cliente es fundamental y marca la diferencia en los resultados.
  • Utilizar agujas no adecuadas: los tipos de agujas utilizadas repercuten en el resultado; por lo que trabajar con la aguja correcta y la profundidad, es crucial para que el color no termine entorpeciendo la calidad del trabajo.  No cumplir estas condiciones, puede generar tonalidades de gris, rojo o con manchas y sombras en lugar de pelos finos y definidos con la tonalidad correcta requerida para el cliente.
  • No seguir parámetros en cuanto a bioseguridad: el lugar para realizar estas técnicas deben cumplir con condiciones óptimas, es decir, que el operador esterilice y limpie el área de trabajo y sus materiales con productos específicos utilizados en la desinfección; debe utilizar tapa bocas, gorro, batas quirúrgicas o apropiadas y uniforme de trabajo.

“Antes de realizarse cualquier técnica de maquillaje semipermanente, es importante conocer los estudios y trayectoria en el área de la persona que realizará el procedimiento. Se debe ver los trabajos realizados, evaluar si mantiene los estándares necesarios requeridos, entre otros”, afirma Casado, quien tiene más de 19 años en el mundo de la estética y dos años en el de la micropigmentación; a su vez, es certificada en las mejores academias del mundo y campeones mundiales.

Raquel Díaz Casado, especialista de larga trayectoria en dermocosmiatría y micropigmentación. Redes :@ieeraqueldiazc

%d bloggers like this: